LAS OTRAS NOTICIAS (406)
23 de Diciembre de 2025
FUENTES: Cadena Ser, El País, eldiario.es, Público, InfoLibre, El Salto, Rebelion.or, Loquesomos, La Marea, Resumen Latinoamericano, El Boletín.
“FE EN TIEMPOS DE GENOCIDIO”
Ha pasado desapercibido. Nadie nos ha hablado de ello. En noviembre pasado, 140 patriarcas y jefes de las iglesias palestinas y 160 asistentes internacionales presentaron en Belén un documento titulado “La fe en tiempos de genocidio”, un alegato contundente contra la guerra, el apartheid y la ambigüedad occidental que lo hace todo posible.
El documento, muy lejos del lenguaje prudente y melifluo en el que suelen hablar los eclesiásticos, habla de seres humanos quemados vivos, torturados hasta la muerte en prisiones o forzados a huir repetidamente, lo que hace visible el verdadero rostro de la ideología sionista y de un régimen organizado de apartheid que controla la vida palestina, que fragmenta la tierra, divide a la población y transforma la existencia de los palestinos en un “infierno incómodo”.
También expresa una crítica feroz al mundo occidental, cuyos valores y compromiso con los derechos humanos resultan vacíos. El mundo occidental ha sacrificado al pueblo palestino, demostrando racismo y un doble rasero.
Los dirigentes religiosos critican al “cristianismo sionista”, una corriente cristiana ligada al evangelismo fundamentalista, que justifica expansión del Estado de Israel como el cumplimiento de profecías bíblicas y le apoya política y financieramente. Ese tipo de cristianismo, dicen, es “una distorsión teológica y una corrupción moral”, que invoca a un “dios racista” de guerra y limpieza étnica, completamente ajeno al núcleo de la fe cristiana.
Los autores del documento critican a la Autoridad Palestina, esa especie de autogobierno palestino sin soberanía real, atrapada en la corrupción y sirviendo a los intereses del ocupante israelí.
Hacen un llamamiento a los cristianos a presionar a sus gobiernos para aislar a Israel y exigirle que rinda cuentas. Insiste en el procesamiento de los criminales de guerra y en el desmantelamiento del sistema colonial. La paz, finaliza, no descansará sobre la violencia, sino sobre la justicia y la igualdad”.
EXPERTOS DE LA ONU CONDENAN EL DESALOJO
Varios relatores de la ONU han condenado enérgicamente el desalojo, el 17 de diciembre, de unos 400 inmigrantes, en su mayoría originarios de África Occidental y subsaharianos, que habían buscado refugio en una antigua escuela en el municipio de Badalona, Cataluña, así como la “retórica estigmatizante” de las autoridades municipales, que consideran “una grave violación” de las libertades fundamentales”.
“Desalojar a una persona en pleno invierno y dejarla sin hogar constituye una grave violación del derecho a una vivienda adecuada y de otros derechos humanos. Desalojar repetidamente a personas sin ofrecerles alternativas de vivienda puede constituir un trato cruel, inhumano o degradante, estrictamente prohibido por el derecho internacional de los derechos humanos”, advirtieron.
Los expertos critican que el alcalde de la localidad, Xavier García Albiol, del Partido Popular, acuse a los inmigrantes de delincuentes o violentos sin aportar pruebas que lo demuestren. “Esa retórica es inaceptable, discriminatoria y profundamente perjudicial,” afirmaron.
ASSANGE CONTRA LA FUNDACIÓN NÓBEL
Julian Assange ha presentado una denuncia penal ante los tribunales de Suecia contra la Fundación Nobel, por facilitar la comisión de crímenes de guerra al haber otorgado el Nóbel de la paz a la venezolana María Corina Machado.
Assange, periodista fundador WikiLeaks, denunció hace varios años los crímenes de guerra cometidos por Estados Unidos y fue represaliado brutalmente por ello.
La denuncia se dirige contra la presidenta, la directora ejecutiva y otras 30 personas vinculadas con la Fundación Nóbel. Y se basa en el testamento de Alfred Nobel, que en 1895 estableció que el premio debe otorgarse a quien “haya conferido el mayor beneficio a la humanidad” mediante “la mayor o mejor obra por la fraternidad entre las naciones, por la abolición o reducción de los ejércitos permanentes y por la celebración y promoción de congresos de paz”.
La galardonada Machado, opositora venezolana de extrema derecha, agrega la denuncia, ha incitado a la Administración Trump a intervenir militarmente contra su propio país y ha justificado los ataques estadounidenses contra barcos civiles frente a las costas del Venezuela, además de elogiar las acciones de Israel en Gaza. Ello, a juicio de Assange, la inhabilita para ser galardonada con el premio Nóbel de la Paz.
La Fundación Nobel, sostiene, ha convertido un instrumento de paz en un instrumento de guerra al entregar el premio a Machado, lo que supone un delito de apropiación indebida grave (el premio está dotado con 11 millones de coronas suecas, aproximadamente un millón de euros), ya que “cualquier desembolso que contradiga el mandato del testamento constituye una apropiación indebida de la dotación”.
Assange solicita a las autoridades suecas que congelen la transferencia del premio monetario a Machado y soliciten la devolución de la medalla, además de investigar a la Fundación por los crímenes ya citados.
SUDÁN, LA TRAGEDIA DE CADA DÍA
Durante dos años y medio, la guerra en Sudán ha dejado entre 40.000 y 250.000 muertos y unos 13 millones de desplazados, de los que más de cuatro millones han buscado refugio en países vecinos como Chad, Sudán del Sur y Egipto.
Todo empezó en abril de 2023, cuando las Fuerzas de Apoyo Rápido, un cuerpo paramilitar legalizado que actuaba en forma coordinada con el ejército, se negó a integrarse orgánicamente en éste.
La ONU ha denunciado asesinatos masivos, violencia sexual generalizada y torturas de ambos bandos, sobre todo de las Fuerzas de Apoyo Rápido en la región de Darfur del Norte.
Con la guerra, los casos de desnutrición han aumentado drásticamente, al igual que las enfermedades infecciosas y la neumonía. El porcentaje de vacunación de menores ha caído del 94% al 48%. Han aparecido brotes de cólera, dengue, sarampión y polio. El 70% de los hospitales en zonas afectadas por la guerra están inoperativos por los saqueos, bombardeos y su militarización.
Se estima que unos 21,2 millones de personas (de un total de 52 millones) enfrentan una grave inseguridad alimentaria.
Un país rico en petróleo y oro, con vastas tierras agrícolas, se ha convertido en lo que la ONU y otras organizaciones humanitarias califican como la mayor crisis humanitaria y de desplazamiento del mundo.
La atención mundial, sin embargo, es escasa. Y Sudán apenas, recibe ayuda para cubrir 35% de sus necesidades humanitarias. Y la situación empeorará en 2026.
Las Fuerzas Armadas Sudanesas cuentan principalmente con el respaldo de Egipto, y las Fuerzas de Apoyo Rápido con el de Emiratos Árabes Unidos.
VENEZUELA, LAS GARRAS DEL IMPERIO
El ejército estadounidense ha hundido ya más de 30 lanchas en aguas internacionales del Caribe y el Pacífico, frente a las costas de Venezuela y Colombia, con un saldo de 104 muertos, sin habar aportado pruebas de su supuesta vinculación con el tráfico de drogas. En algunos casos, los sobrevivientes han sido rematados. La ONU ha advertido que esas acciones constituyen violaciones del derecho internacional, mientras expertos jurídicos y congresistas estadounidenses las consideran ejecuciones extrajudiciales.
El ejército de Estados Unidos también ha incautado tres buques petroleros, de los que llevan el petróleo venezolano fuera del país. Trump dice que con los ingresos de ese petróleo se financia el narcotráfico en la región, y confirma que se quedará con los buques y su petróleo. Es uno de los hechos que la Convención de Naciones Unidas sobre Derecho del Mar de 1982 califica como piratería, y ésta es uno de los crímenes contra la humanidad.
Las acciones ocurren en medio del mayor despliegue de Estados Unidos en el Caribe, presentada como parte de una ofensiva “antinarcóticos”, aunque todo el mundo tiene claro que se trata de derribar al gobierno venezolano y apoderarse de los recursos naturales del país, en particular el petróleo, que Estados Unidos considera de su propiedad. Según los expertos, Estados Unidos tiene reservas de petróleo sólo para unos seis años más…
Es inevitable recordar la invasión a Afganistán para detener a Bin Laden y llevar la democracia; a Irak para encontrar armas de destrucción masivas; a Libia para proteger a los civiles y dejar 30.000 muertos y el colapso del Estado libio...
Venezuela pidió una reunión de urgencia al Consejo de Seguridad de la ONU. Allí, el gobierno estadounidense aseguró que impondrá sanciones “al máximo” contra Venezuela para privarle de los recursos que utiliza para financiar el narcotráfico.
Venezuela no aparece en los documentos del Departamento de Estado estadounidense ni de la ONU entre los países que no persiguen el narcotráfico.
Trump ha amenazado directamente al presidente venezolano: “Si se quiere hacer el duro, será la última vez que lo haga…Creo que sería inteligente por su parte irse”.
En cuanto al Gustavo Petro, presidente de Colombia, lo ha calificado de “alborotador”, “líder del narcotráfico” y “un tipo muy malo que no es amigo de Estados Unidos y que más le vale andarse con cuidado”.
El Gobierno de Estados Unidos ha impuesto sanciones a once jueces y fiscales del Tribunal Penal Internacional por investigar los crímenes de guerra y genocidio por parte de Israel, lo que considera una amenaza a su seguridad.
También ha sancionado a cinco funcionarios y exfuncionarios de la Unión Europea por combatir contenidos ilegales de las plataformas digitales estadounidenses y proteger a los usuarios de internet. Los califica de “activistas radicales”.
Trump ha nombrado un “enviado especial” para convertir Groenlandia (territorio autónomo perteneciente a Dinamarca) “en parte de Estados Unidos”.
Asistimos a una inédita desfachatez estadounidense en su desprecio al derecho internacional y a su pretensión de dominar el mundo, actuando con piratería, ante el silencio cómplice de países europeos y organismos internacionales como la ONU, la OEA, el Parlamento Europeo y el Congreso de los Estados Unidos.
¿Debemos normalizar el asesinato a sangre fría de más de 100 personas en las supuestas narcolanchas y los actos de piratería contra el comercio internacional? ¿Debemos resignarnos frente a las amenazas, a la sinrazón y a la pretensión de cancelar derechos humanos e incluso el sentido común?
¿Es eso gobernar? No. Es una impúdica exhibición de patán mayor y de matón barriobajero…
¿Y las “democracias”? Bien, gracias…