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29 de Junio de 2022

FUENTES: El País, eldiario.es, Público, InfoLibre, Hufftinton post, ctxt.es, Cadena Ser, VientoSur, Contrainformación.es, Rebelion.org

NUEVAS MEDIDAS ANTICRISIS.-

El gobierno de España ha emitido un decreto “anticrisis”, con medidas que se extenderán hasta el 31 de diciembre, para conjurar la inflación desatada “como consecuencia de la guerra”. Las medidas principales son una reducción, a partir de septiembre, del precio de los abonos de transporte estatales públicos en un 50% y de los trasportes dependientes de las comunidades autónomas del 30%; una reducción del IVA sobre la electricidad de un 10% al 5%; un aumento del 15% en las pensiones de jubilación e invalidez no contributivas; una ayuda directa de 200 euros a empleados, autónomos o parados con unos ingresos inferiores a 14.000 euros; y una limitación del precio de la bombona de butano.

Las medidas requerirán un presupuesto global de 9.000 millones de euros.

El gobierno, además, mantiene otras medidas decretadas anteriormente, como la subida del 15% en el Ingreso Mínimo Vital, el tope del 2% en la subida de alquileres, el descuento de 20 céntimos por litro en los carburantes, la prohibición de los cortes de suministros básicos para familias vulnerables, o la prohibición de despedir para empresas que estén recibiendo alguna ayuda o subvención pública.
El gobierno proyecta también un tributo especial a las grandes compañías energéticas, que se tramitará como proyecto de ley y tendrá aplicación desde el 1 de enero de 2023.

LULA DA SILVA, LA ESPERANZA.-

Las encuestas sobre las elecciones que tendrán lugar en Brasil el 2 de octubre otorgan al candidato Lula da Silva un 49% de la intención de voto, y un 23% al actual presidente Jair Bolsonaro.

Los brasileños parecen estar recordando que, cuando Lula fue presidente entre 2003 y 2010, millones de ellos salieron de la pobreza.

Los gobiernos de Tímer y Bolsonaro, que siguieron a los de Lula y su sucesora Dilma Rousseff, desmantelaron los programas sociales que había desarrollado el Partido de los Trabajadores. Ahora, de los 210 millones de brasileños, 33 millones pasan hambre y 125 viven en inseguridad alimentaria (incapacidad para recibir una buena alimentación). Es paradójico que en un país que se sitúa entre los mayores exportadores mundiales de alimentos haya tantas personas que no tienen qué comer. La desigualdad es mayor que nunca. En el gobierno actual, la miseria se ha incrementado de forma acelerada y la mayoría de las personas viven del trabajo precario. El flagelo del hambre es muy superior al de hace 30 años.

Lula da Silva es apoyado por siete partidos (progresistas, de centro, de izquierda y ecologistas), y se propone “reconstruir el Estado brasileño”. Quiere revertir la reforma laboral hecha por el anterior gobierno y reforzar las empresas estatales, e impulsar políticas de protección ambiental, salud, educación, defensa de la selva amazónica, lucha contra el narcotráfico y desterrar las políticas que criminalizan a la población negra y LGBT.

La mayoría de sus votantes están entre las mujeres, los jóvenes, los sectores de rentas más bajas, los negros, los desempleados… Incluso parece abrirse paso entre los empresarios y los evangélicos, hasta ahora fuerte bastión de Bolsonaro.

PLANES DE PENSIONES DE EMPLEO.-

El Parlamento español ha aprobado la Ley de planes de pensiones de empleo, que busca favorecer el desarrollo de los planes colectivos de pensiones como sistema complementario, no sustitutivo, del sistema público de pensiones de la Seguridad Social.

Es un mecanismo para impulsar el ahorro privado de trabajadores que se desarrollará en el marco empresarial: Las empresas ponen estos planes colectivos a disposición de sus trabajadores y sus condiciones son pactadas en el seno de la negociación colectiva.

El gobierno aportará un fondo público, que será de gestión privada; las gestoras serán seleccionadas mediante un concurso público; el gobierno garantizará el control público del fondo.

En España existen el sistema público de pensiones, que depende de las cotizaciones de los trabajadores y es gestionado por la Seguridad Social, y los planes privados, basado en las aportaciones privadas de los ciudadanos. A ellos se agregan ahora los planes de pensiones de empleo, con aportaciones que se acordarán con las empresas y pretenden ser una alternativa pública a los planes privados.

La medida despierta ciertos recelos en sectores laborales y sindicales, que la interpretan como una forma de extender la cobertura de las pensiones privadas, en detrimento del sistema público de pensiones. De hecho, el sistema de las pensiones públicas “de reparto” han sufrido importantes recortes en el pasado reciente, a través del aumento de la edad de jubilación, de la ampliación del período de cálculo a toda o la mayor parte de la vida laboral y una revalorización inferior a la subida de los precios.

Las entidades financieras y los partidos de derecha, partidarios de la privatización de las pensiones, sostienen que el envejecimiento de la población hace inevitable la disminución de las pensiones públicas.

Muchos temen que la nueva ley sea solo un primer paso, que será seguido con nuevas exigencias de las entidades patronales de mayores beneficios fiscales para las empresas que acuerden establecer las pensiones de empleo.

LOS PAGADORES DE LA NUEVA CRISIS.-

El gobernador del Banco de España, señor Hernández de Cos, tomando en cuenta que España es hoy "más pobre" de lo que era antes de que se desatara la crisis energética y que es necesario repartir las pérdidas, propone un pacto de rentas en el que los empresarios moderen sus beneficios, y los trabajadores, pensionistas y empleados públicos acepten la pérdida de poder adquisitivo en subidas de salarios o revalorización de las pensiones por debajo del Indice de Precios al Consumidor.

El señor Hernández de Cos, que gana más de 200.000 euros al año, casi tres veces más que el presidente del gobierno, quizá no sabe que hay en España 9,5 millones de trabajadores con sueldos menores de 1.000 euros al mes, o que uno de cada tres pensionistas cobra menos de 700 euros al mes y que la mayoría cobra menos de 1.000 euros, o que el 20% de los españoles están en riesgo de pobreza…

Quizá tampoco sabe que las empresas del Ibex-35 tuvieron 57.797 millones de euros de beneficios en 2021, o que las empresas constructoras, de la banca y energéticas duplicaron y en algunos casos hasta cuatriplicaron sus ganancias durante la crisis sanitaria, o que las 100 mayores fortunas de España poseen hoy 153.575 millones de euros, 5.375 millones más que antes de la pandemia.

Cuando las grandes empresas están teniendo beneficios históricos, a este alto funcionario no se le ocurre otra cosa que los trabajadores y los pensionistas acepten perder poder adquisitivo, para hacer frente a la inflación.

He ahí un modelo de funcionario que no es un servidor público, sino servidor de otros intereses que no son públicos…

DESPLAZADOS CLIMÁTICOS.-

El número de desplazados (refugiados o desplazados internos) por las guerras, la violencia o las persecuciones supera los 100 millones de personas en el mundo. El 86% de esas personas son acogidas en países en desarrollo.

Más de cuatro de cada cinco personas refugiadas, solicitantes de asilo y desplazadas internas proceden de países sumamente vulnerables a los efectos del cambio climático (pérdida de la biodiversidad, incremento de las temperaturas, deshielo, desertización y otros fenómenos meteorológicos extremos), de acuerdo al alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, de la ONU.

En la década 2010-2020 se produjeron de media 21,5 millones de desplazamientos anuales por los desastres climáticos Para 2050, pronostica la ONU, la cifra podría alcanzar los 250 millones, según un reciente informe de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado

En 2021 solicitaron asilo en la Unión Europea 630.630 personas, de la que el 35% lo obtuvieron. En España los solicitantes fueron 65.404, y lo obtuvieron el 10%.

ÁFRICA, EL POZO SIN FONDO DE LA DESESPERANZA.-

África se ha convertido en una de las principales víctimas colaterales del conflicto entre Rusia y Ucrania, poniendo en evidencia la fragilidad de sus economías, ya maltrechas por los efectos del cambio climático, el COVID-19 y la carga de la deuda externa, en su nivel más alto.

La mayoría de los países africanos deben pagar unos intereses de la deuda muy superiores a sus ingresos nacionales, con lo que sus presupuestos sociales deben recortar permanentemente el empleo público, la educación y la salud. Para poder pagar, deben endeudarse cada vez más. Una y otra vez han pedido una restructuración de la deuda, pero el Fondo Monetario Internacional y los países ricos no responden.

Por otro lado, Occidente exige a África aumentar su gasto militar, frente a las necesidades sociales y de desarrollo. Los países del Sahel, por ejemplo (Senegal, Mauritania, Malí, Burkina Faso, Argelia, Níger, Nigeria, Chad, Eritrea y Etiopía), gastan entre el 17% y el 30% del presupuesto en sus ejércitos. Los países occidentales, alentados por la OTAN, presionan a esos países para que traten todas las crisis como crisis de seguridad. El comercio de armas los está asfixiando.

Estados Unidos tiene en Adadez, Níger, la mayor base de drones del mundo. Quizá ello se debe a que la región alberga considerables recursos naturales, sobre todo Uranio.

Los países europeos tratan de que el Sahel se convierta en una muralla infranqueable para el flujo de migrantes que salen de África Occidental y Asia Occidental con el sueño de llegar a Europa.

Paralelamente, las diez crisis de desplazados más desatendidas del mundo en 2021 estuvieron en África (República Democrática del Congo, Burkina Faso, Camerún, Sudán del Sur, Chad, Mali, Sudán, Nigeria, Burundi y Etiopía), según el Consejo Noruego para los Refugiados.

El África coinciden las crisis por conflictos bélicos, desastres climáticos, deudas nacionales y crecimiento demográfico, que hacen aumentar la pobreza y los desplazamientos. Y ahora, los niveles de hambre aumentan en la mayoría de los países, debido al aumento de los precios del trigo y el combustible causado por la guerra en Ucrania.

LA MUERTE EN UN CAMIÓN.-

Las autoridades estadounidenses han encontrado 51 cadáveres en un camión aparcado en las afueras de San Antonio, Texas, cercano a la frontera con México, país desde el que había entrado a Estados Unidos.

Los inmigrantes murieron por asfixia hacinados en el camión, debido a la falta de oxígeno y a las altas temperaturas. Otros 16, gravemente heriros y/o enfermos, fueron hospitalizados. Procedían de México, Guatemala y Honduras. 

PANDEMIA.-

El número de contagiados por Covid en el mundo supera ya los 540 millones, y el de fallecidos los 6,3 millones. Estados Unidos es el país con más muertos (más de un millón), seguido por Brasil (670.000) e India (525.000 muertos).

En España continúan ascendiendo los indicadores. La incidencia acumulada a 14 días es de 841 contagiados por cada 100.000 habitantes (hace un mes era de 663); la tasa de camas hospitalarias por enfermos de Covid es de 7,80% (5.53 hace un mes) y la de las UCI de 4,90% (4% hace un mes).

El número de contagiados desde el inicio de la pandemia es de 12.734.038, y el de fallecidos de 107.906. El promedio de fallecidos en la última semana ha sido de 20 diarios.