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8 de Febrero de 2021

 

FUENTES: El País, eldiario.es, Público, InfoLibre, Hufftinton post, ctxt.es, Cadena Ser.

COVID-19: ¿LUZ AL FINAL DEL TÚNEL?

Los contagios en todo el mundo alcanzan los 106 millones, y los fallecidos 2.317.000.

En España, el número de contagiados suma ya 2.989.085 y el de fallecidos 62.295, pero parece vislumbrarse la luz al final del largo túnel: La incidencia acumulada en 14 días ha bajado en una semana de 865 a 667 por 100.000 habitantes. La tasa de ocupación hospitalaria por enfermos de COVID lo ha hecho del 25% al 21,56% y la de las UCI del 45% al 43,10%. El número de fallecidos, sin embargo, se mantiene entre los 400 y 500 diarios.

Según los expertos, a la bajada de la incidencia seguirán la de hospitalizaciones e ingresados en UCI (que ya se ha iniciado), para que finalmente descienda el número de fallecimientos.

La Organización Mundial de la Salud ha advertido que los casos vuelven a dispararse cuando la población recupera la movilidad y las relaciones sociales de forma irrestricta.

Hasta el momento se han administrado en España 2.105.033 dosis de las vacunas. 786.407 personas ya han recibido las dos dosis.

Por otro lado, la farmacéutica Pfizer ha anunciado que prevé ingresar 12.000 millones de euros por la fabricación y venta de su vacuna en 2021, y agrega que la demanda de la vacuna puede durar varios años…

OPORTUNIDAD PARA EL CAMBIO PERSONAL.-

La pandemia ha traído pobreza y carencias para millones de personas. La vida se ha hecho más difícil para los menos favorecidos. Nos ha hecho encontrarnos con la muerte en forma masiva. Nos ha llenado de incertidumbres en cuanto al origen y desarrollo del virus y a sus consecuencias políticas, económicas y sociales a nivel nacional y planetario. Nos habíamos olvidado de nuestra fragilidad como humanos, y de alguna manera hemos tomado conciencia de nuestra vulnerabilidad.

Nos hemos visto obligados a reducir nuestras compras, y hemos caído en la cuenta de que muchas cosas superfluas nos habían parecido necesarias.

Se nos ha despertado el sentimiento de solidaridad y nos hemos dado cuenta del individualismo que nos invade.

Hemos descubierto que los trabajadores de los servicios más básicos (sanitarios, personal de la limpieza, camioneros, cajeras o telefonistas) son más necesarios que los magnates del Ibex-35.

Tenemos la oportunidad para cuestionarnos nuestro modo de vida, nuestras verdaderas necesidades, nuestras aspiraciones.

LA TRAGEDIA CENTROAFRICANA

La República Centroafricana lleva casi nueve años en guerra. Desde su independencia en 1960 nunca ha tenido estabilidad. Su historia está plagada de golpes de Estado y rebeliones, sucediéndose presidentes a punta de pistola.

Es una sociedad empobrecida, donde el Estado ha sido utilizado como medio para el enriquecimiento de los gobernantes, pertenecientes a la mayoría cristiana del sur del país. Mientras tanto, la importante minoría musulmana del norte se cansó de su abandono y su pobreza y se empezó a rebelar contra el gobierno.

En 2013, una coalición rebelde surgida en el norte (la Seleka) ocupó la capital Bangui, derrocó al gobierno y puso su propio presidente, que pronto a su vez fue desplazado. Se desató una ola de terror en todo el país, a cargo de la Seleka y de milicias cristianas. Lo que inicialmente era una lucha contra el abandono, se convirtió en una guerra entre musulmanes y cristianos, que hasta entonces habían convivido en paz. Los dos bandos cometieron todo tipo de crímenes y atrocidades contra la población: matanzas, torturas, agresiones físicas, sexuales, saqueos…

Luego vinieron las divisiones y alianzas entre los bandos y los ejércitos privados de señores de la guerra, sin que de nada sirvieran las intervenciones de La ONU, la Unión Africana o Francia. En la actualidad hay al menos 14 grupos armados, bien abastecidos por traficantes de armas.

Unas elecciones en 2016 llevaron al gobierno a Faustin Archange Touadera, que ha contado con asesores militares y mercenarios rusos, pero que no ha logrado vencer a los rebeldes. Firmó con ellos un acuerdo de paz en febrero de 2019, pero nadie lo respetó. Y, luego de que las elecciones en diciembre de 2020 le dieran de nuevo el triunfo, los rebeldes lanzaron una ofensiva sobre Bangui, que fracasó gracias a que el ejército ha contado con el apoyo ruso y tropas ruandesas, además de los soldados de la Misión de Naciones Unidas. El conflicto ha entrado en un impasse.

Bangui está llena de mutilados. En sus cementerios ya no cabe un muerto más; la gente entierra sus muertos en los parques y en las afueras de la ciudad. Los desplazados y refugiados son más de un millón. La gente se ha acostumbrado a la guerra. Además, mucha gente está muriendo por desnutrición, diarreas, tuberculosis, sida… De cada 1.000 niños nacidos, 121,5 mueren antes de cumplir los cinco años. A finales de enero surgió una grave epidemia de sarampión, y sólo el 49% de los niños están vacunados.

Y, detrás de todo, el hecho de que el país cuenta con importantes yacimientos de oro, uranio y diamantes, además de las maderas preciosas que hay en sus bosques…

La guerra se ha convertido en un gran negocio para quienes podrían detenerla, mientras la gente carece de comida y muere de enfermedades de curación sencilla.

ELECCIONES EN ECUADOR.-

Andrés Arauz, de 36 años, candidato de “Unión por la Esperanza”, ganó las elecciones celebradas en domingo 7 de febrero en Ecuador, con el 32,31% de los votos.

Unión por la Esperanza representa la izquierda moderada que ya gobernó durante la presidencia de Rafael Correa (2007-2017).

Hay un virtual empate técnico entre los dos aspirantes que siguen a Arauz: El dirigente indígena medioambientalista Yaku Pérez (19,76% de los votos) y el banquero y empresario derechista Guillermo Lasso (19.62%). La participación electoral fue del 70%. Al no haber habido un ganador con mayoría absoluta, Arauz y el segundo candidato deberán enfrentarse en una segunda vuelta el 11 de abril.

Arauz se propone “recuperar la educación gratuita y de altísima calidad” y “retomar una verdadera justicia social” en materia de política sanitaria, fortalecer la soberanía económica e impulsar la investigación y la tecnología.

MYANMAR: LA GENTE RESISTE AL GOLPE.-

La población de Myanmar se echó a la calle desde el sábado 6 de febrero para manifestar su oposición al golpe de estado dado por el ejército el pasado 1 de febrero, y el día 8 dio un gran seguimiento a la huelga general convocada por organizaciones de los trabajadores, que prácticamente paralizó el país.

Los militares, que ya gobernaron el país con puño de hierro desde 1962 hasta 2011, tomaron el poder alegando un fraude en las elecciones de noviembre, donde se impuso con el 83% de los votos el partido de la líder Aung San Suu Kyi, premio Nóbel de la Paz.

Pese a la represión de la policía y el ejército, la población ha desafiado las órdenes militares y ha demandado masivamente el respeto a las elecciones y la liberación de Suu Kyi y otras 150 personas que aún permanecen detenidas.

Algunos funcionarios y cargos medios de los ministerios se han sumado a las protestas contra el golpe de estado, que ha contado también con un fuerte rechazo internacional.

La última hora señala que los militares han decretado la ley marcial en varias ciudades, para frenar las protestas que, según ellos, dañan la estabilidad del país, la seguridad y el Estado de derecho.

GOLPES DE ESTADO Y VARAS DE MEDIR.-

A las pocas horas de que los militares de Myanmar dieran el golpe de estado el 1 de febrero, la comunidad internacional lo condenaba con rotundidad. Las Naciones Unidas, la Unión Europea y los Estados Unidos pusieron el grito en el cielo, y con razón…

Pero… ha habido varios golpes similares en años recientes. En noviembre de 2019, los golpistas bolivianos recibieron todo el apoyo de la Organización de Estados Americanos y de la administración estadounidense, y la aquiescencia de Occidente. En el 2000, el presidente de Ecuador fue derrocado por las fuerzas armadas, que pusieron en su lugar a un empresario bananero. En 2002 el gobierno venezolano fue víctima de una intentona golpista, con varios países implicados (entre ellos España). En 2009, los militares sacaron a la fuerza de su cama al presidente de Honduras y lo pusieron en un avión. En 2012, el presidente paraguayo Fernando Lugo fue expulsado del poder por medio de un juicio exprés respaldado por las oligarquías. En 2016, le ocurrió algo parecido a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff.

En todos esos casos, las democracias occidentales, tan defensoras del estado de Derecho y los derechos humanos, miraron para otro lado. ¿Por qué la doble vara de medir? En los casos latinoamericanos citados, los golpes se dirigían contra gobiernos progresistas o izquierdistas, a los que sucedieron gobiernos alineados al neoliberalismo. En el caso de Myanmar no cambia el signo político, pero está mal visto ir de la mano con un aliado genocida (los militares son directamente responsables de la campaña de limpieza étnica contra la minoría rohinya hace tres años, que contabilizó más de 10.000 personas asesinadas y 725.000 refugiados en el vecino Bangladés).

¿EN QUÉ INVIERTEN LOS BANCOS TU DINERO?

Entre 2015 y 2019, los bancos españoles invirtieron más de 11.000 millones de euros en empresas que fabrican armamento, según datos de la campaña “Banca Armada”, creada por el Centre Delàs d’Estudis per la Pau.

La información sobre estas inversiones suele ser ocultada por los bancos, con el pretexto del “secreto bancario”.

La organización Banca Armada ha lanzado una aplicación de uso libre y gratuito (www.petjadaenarmes.org) para que podamos conocer si nuestro banco financia a la industria armamentística.

En una primera prueba, hemos comprobado que el Santander financia con varios miles de millones a 15 empresas de armamento (con nombres y apellidos), ING Direct a tres y Triodos Bank a ninguna.

LIBIA: ENDEBLE ESPERANZA.-

La misión de la ONU en Libia, a través del “Foro de Diálogo Político Libio”, creado en octubre pasado en Ginebra, Suiza, ha logrado que las tres regiones del país, hasta hoy enfrentadas, hayan elegido un primer ministro y un consejo presidencial, que gobernará provisionalmente y se encargará de organizar unas elecciones generales el 24 de diciembre.

Los observadores no son optimistas respecto a este proceso, dada la polarización del país que desde hace siete años vive en una guerra civil y que hasta hoy tiene dos gobiernos y dos parlamentos. En el Este, el hombre fuerte es el mariscal Jalifa Hafter, de 77 años, al que apoyan Rusia, Egipto y Emiratos Árabes Unidos, aunque ha quedado debilitado al no haber podido conquistar la capital en una ofensiva lanzada el pasado año. Y en el Oeste y su capital Trípoli, donde tiene su sede el gobierno de Acuerdo Nacional apoyado por Turquía, existen multitud de milicias armadas que difícilmente aceptarán el acuerdo.

El gobierno del coronel Muamar el Gadafi, que gobernó desde 1969, hizo de Libia el país con el índice de desarrollo humano más alto de África; la esperanza de vida era de 77,65 años; el agua y la electricidad eran gratis; el 25% de los libios tenía titulación universitaria; las mujeres tenían los mismos derechos legales que los hombres… En 2011, teniendo como fondo las “primaveras árabes”, Estados Unidos y sus socios europeos bombardearon masivamente Libia y ejecutaron a Gadafi, luego de haber matado a 30.000 libios. El país quedó sumido en el caos económico, jurídico y político, que persiste hasta hoy.

TECNOLÓGICAS: A RÍO RFEVUELTO…

Las empresas tecnológicas son las grandes ganadoras de la pandemia. En 2020 las ventas de Amazon se dispararon un 37%, con unos beneficios de 28.800 millones de dólares. Google ha ganado 23% más que el año anterior, y Apple un 29%.

Son, al mismo tiempo, compañías que evitan tributar donde hacen negocio. Amazon, por ejemplo, ha declarado en España solo 9,4 millones de beneficios, por los que pagará 81.088 euros en impuestos, más o menos como una pequeña o mediana empresa.

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