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15 de Junio de 2022

FUENTES: El País, eldiario.es, Público, InfoLibre, Hufftinton post, ctxt.es, Cadena Ser, VientoSur, Contrainformación.es, Rebelion.org

LA HAMBRUNA QUE SE AVECINA.-

Los dirigentes de la Unión Europea se muestran satisfechos por la aprobación del sexto paquete de sanciones contra Rusia, cuyo principal punto es el embargo a la compra de dos tercios del petróleo ruso que importaba la UE. Con ello, dicen, se corta “una enorme fuente de financiamiento para su maquinaria de guerra».

La guerra de Ucrania está provocando un impacto sin precedentes en los mercados mundiales de alimentos y energía. A casi cuatro meses de la invasión rusa, se ha producido una gran alza en los precios de los alimentos, que no cesa, debido al corte de las exportaciones de cereales de Rusia y Ucrania. Rusia no puede exportar por el embargo y Ucrania por tener bloqueados sus puertos.

El embargo a Rusia afectará también al precio de las cosechas futuras en todo el planeta, ya que tampoco puede exportar fertilizantes nitrogenados (16% de toda la producción mundial). Y Noruega, primer productor mundial de fertilizantes, ha reducido su producción por el alza del precio del gas. El hecho de que haya menos fertilizantes y más caros afectará la producción y el precio de los cereales en todo el mundo. De momento, la dificultad está en el precio de los alimentos, pero probablemente el próximo año estará en la escasez; no habrá alimentos básicos para comprar.

Además, la subida de los precios del petróleo está estimulando la producción de biocombustibles, con lo cual buena parte de los alimentos producidos no llegarán a los consumidores, sino a las procesadoras de etanol y similares.

Según la ONU, la pandemia del coronavirus hizo subir de 135 millones a 276 el número de personas en inseguridad alimentaria grave en todo al mundo. En el marco de la guerra de Ucrania podrán ascender hasta los 323 millones a finales de 2022.

El 60% de los trabajadores del mundo tienen hoy ingresos más bajos que antes de la pandemia y la mitad de los países están asfixiados por la deuda o en peligro de aumentarla. Las nuevas sanciones harán dispararse los precios de la energía en los próximos meses. El alza de los precios de los alimentos básicos y de la energía será catastrófico de necesidad para miles de millones de personas.

Los países pobres son los más perjudicados por la subida, ya que no pueden competir con los países ricos, simplemente porque no pueden pagar esos precios; y la gente allí dedica la mayor parte de sus ingresos a adquirir alimentos. Pero ningún país quedará al margen de esta crisis del costo de vida. Es útil recordar que en la Unión Europea hay casi 7,5 millones de adultos (un 17%) que ya padecen inseguridad alimentaria grave.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dice que es necesario que vuelvan al mercado la producción de cereales de Ucrania y de Rusia, así como los fertilizantes necesarios para producir  las siguientes cosechas, y que debe terminar esta guerra y encontrarse una solución política de conformidad con el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas.

Hay, al parecer, algunos países (Italia, Francia o Alemania…) que preferirían intentar la vía de la negociación para encontrar una salida, pero es obvio que en Occidente se está imponiendo la posición de Estados Unidos y el Reino Unido, de aumentar el envío de armas a Ucrania para prolongar el conflicto y desgastar a Rusia y a su ejército.

Las potencias más importantes (Estados Unidos, China, Alemania y Reino Unido) no se implican en la vía diplomática. La ONU mantiene una actitud pusilánime. Los países con tradición pacificadora, como los nórdicos, tampoco hacen propuestas… ¿Por qué cerrarse en la vía militar y despreciar los esfuerzos diplomáticos por la negociación? Ser solidarios con las víctimas de la guerra ¿es incompatible con tener una diplomacia de búsqueda de la paz?

La experiencia está demostrando que las sanciones no solo perjudican a Rusia. También sufren ¡y de qué manera! muchos países que dejan de recibir la energía y los suministros de materias primas alimentarias de Ucrania y Rusia.

Los estrategas de la OTAN esperan que la economía rusa quedará destrozada después de esta guerra. Pero, ¿de qué nos servirá eso, si toda la economía mundial entra en recesión y aumentan el hambre y la pobreza? 

Los dirigentes europeos, que se autocomplacen con la aprobación de las sanciones, nunca hablan de su impacto en el resto del mundo.

BRASIL: LAS ELECCIONES QUE VIENEN.-

Luiz Inácio Lula da Silva, exmandatario brasileño y ahora nuevamente candidato a la presidencia, ganaría en la primera vuelta las elecciones en Brasil del próximo 2 de octubre. Así lo indican las más recientes encuestas, que le atribuyen un 48% de intención de voto frente al 27% de su principal contrincante, el actual presidente Jair Bolsonaro. La suma de votos válidos, sin contar los blancos y los anulados, le daría el 54%. Lula y su Partido de los Trabajadores son los preferidos de los votantes negros, mujeres, jóvenes, católicos, desempleados…

Sin embargo, muchos observadores advierten sobre la amenaza golpista. Según dicen, Bolsonaro no dejará el poder sin confrontación, y ya prepara la acusación de fraude si pierde, y prepara tumultos, desórdenes callejeros y convulsión social y política que pueda impugnar el resultado electoral. Esto lo ha advertido incluso el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), de Estados Unidos.

El gobierno de Bolsonaro, que cuenta con el apoyo de la mayor parte del gran empresariado, del alto mando militar y de un fuerte sector neofascista de las clases medias, ha degradado las condiciones del empleo, la inflación, el salario y la vivienda. El 36% de las familias brasileñas han entrado en la “inseguridad alimentaria”. En menos de dos años han muerto en las favelas (villas miseria) de Río de Janeiro 330 civiles inocentes a manos de las fuerzas de seguridad, en operaciones supuestamente contra el narcotráfico. Al parecer, la mayoría de los brasileños rechazan frontalmente a Bolsonaro, aunque sigue teniendo cerca del 30% de apoyo en la sociedad.

Algunos analistas advierten que Lula deberá convertir la campaña electoral en un amplio movimiento de masas para derrotar a Bolsonaro y al fascismo.

MORTALIDAD EN EL CUERNO DE ÁFRICA.-

Más de 1,7 millones de niños están en riesgo de morir por desnutrición grave en los países del Cuerno de África (Etiopía, Kenia y Somalia), según denuncia UNICEF.

La región lleva dos años se sequías, que han terminado por arruinar los cultivos y mermar al ganado. Las personas sin acceso seguro a agua limpia pasaron de 5,6 millones a 10,5 millones entre febrero y mayo de este año.

La situación se ha agravado por la guerra de Ucrania. Somalia, por ejemplo, solía importar el 92% de trigo ruso y ucraniano, suministros que actualmente se encuentran bloqueados. La guerra, confirma UNICEF, "exacerba la espiral de los precios mundiales de los alimentos y el combustible", y muchas personas de la región no pueden acceder a los alimentos básicos.

UNICEF llama a los países más ricos a "comprometer nuevos fondos adicionales ahora para salvar vidas".

BAJO EL SIGNO DE LA DESIGUALDAD, ¿HASTA CUANDO?

Llevamos casi 15 años de sucesivas crisis, en las que les va bien a las élites pero mal a los ciudadanos de a pie, y que nos dejan mayores desigualdades sociales. En estos años hemos visto concentrarse los ingresos en los más poderosos, estrecharse la clase media, devaluarse los salarios, perder capacidad adquisitiva, deteriorarse los servicios públicos…

Al mismo tiempo, ha aumentado el poder de las élites económicas; algunos hablan incluso de una oligarquización de la política. Las instituciones se han debilitado, ha resurgido con fuerza el autoritarismo nacionalpopulista, y ha disminuido la confianza de la gente en el sistema político-económico.

Las clases alta y media-alta se niegan a pagar impuestos justos. Y si los ingresos de los gobiernos son escasos, es difícil construir hospitales, escuelas, carreteras o pagar a los trabajadores públicos. La presión fiscal (el conjunto de los impuestos y contribuciones sociales en relación con el PIB) se sitúa en el 35,4%, seis puntos por debajo de la media de la Unión Europea…

La financiación pública de la educación privada aumenta en detrimento de la educación pública; crecen los seguros sanitarios privados, que gozan de beneficios fiscales. La erosión de lo público erosiona también la solidaridad social y conduce a una segregación que lo abarca todo: urbanismo, educación, sanidad... Se incrementan las escuelas de élite y los seguros privados, en una dinámica de “sálvese quien pueda”.

En nuestra sociedad parece imposible alcanzar un consenso social sobre las prioridades de la economía… Pero cuanto más dura la desigualdad, peor arreglo tiene. Por ello, necesitamos con urgencia proyectos políticos inclusivos que abarquen impuestos, pensiones, servicios públicos... De lo contrario, podemos ir a peor, y será difícil mantener democracias estables en entornos de desigualdad extrema.

¿En qué piensan nuestros políticos?

ALIVIO PARA LAS TRABAJADORAS DEL HOGAR.-

El Congreso de los Diputados de España ha ratificado recientemente, por unanimidad, el Convenio 189 de la OIT, que obliga a los estados a proteger a las trabajadoras/es domésticas/os con los mismos derechos que al resto de los empleados.

En España hay 378.000 personas registradas en el régimen especial de empleadas del hogar, pero hay al menos otras 200.000 que no están regularizadas (sin contrato y en situación irregular). Más del 90% son mujeres, y casi la mitad inmigrantes. Es uno de los sectores que más aportan a la economía de los cuidados y que, sin embargo, ha sido históricamente el menos cuidado por las instituciones. Alcanza el 3% de la fuerza laboral (en la Unión Europea es del 1%).

Hasta ahora las trabajadoras que estaban afiliadas al régimen especial de la Seguridad Social no tenían derecho a paro ni podían acogerse a la ley de prevención de riesgos laborales, podían ser despedidas sin apenas indemnización, tenían pensiones reducidas… Quienes no estaban regularizadas eran objeto de los mayores abusos. Una situación de invisibilización que ha durado muchas décadas.

La ratificación del Convenio de la OIT abre el camino para equiparar sus derechos laborales a los del resto de trabajadores del país. En los próximos 12 meses España deberá realizar los cambios normativos correspondientes, que les garantizarán derechos como su incorporación al Régimen General de la Seguridad Social, la supresión de despido sin alegar razones, indemnizaciones de entre siete y doce días por año trabajado, el derecho a paro, el equiparamiento de las pensiones con las del resto de trabajadores, etc.

PANDEMIA.-

Las medidas se relajaron. Cada día hablamos menos de ella. Pero la pandemia de la Covid-19, con sus altibajos, sigue ahí. Se mantiene una alta circulación del virus, que muta y acecha. La enfermedad es leve para la inmensa mayoría. Pero entre los más frágiles se puede complicar. Los contagios y las hospitalizaciones siguen estabilizados, con un promedio de fallecidos relativamente alto: en torno a 50 diarios en las últimas semanas, aunque muchas de esas muertes son de personas mayores y no son atribuibles solo al coronavirus.

El total acumulado de contagiados asciende a 12.515.127, y el de fallecidos a 107.239. La tasa de camas hospitalarias ocupadas por enfermos de Covid se mantiene estabilizada en el 5,2%, y la de las UCI en el 3,85%. La incidencia acumulada a 14 días es de 589 contagiados por cada 100.000 habitantes (leve aumento).

El 85% de la población tiene la pauta completa de vacunación; el 87% ha recibido al menos una dosis; y el 53% ha recibido dosis de refuerzo.

El Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades ha alertado que algunas subvariantes del virus darán lugar a un aumento de los contagios en las próximas semanas, lo que hará aumentar el número de hospitalizaciones y de muertes.

 

DORMIR EN CÁPSULAS.-

Es la última degradación de una vivienda humana. Casas donde llegan a vivir hasta 14 personas, con espacios comunes (baños, cocina) y una “cápsula” para dormir de 2,5 metros cuadrados, con cargador para aparatos eléctricos, un escritorio plegable y ventilador, todo ello por 800 dólares al mes. Es la solución habitacional que la empresa Brownstone Shared Housing ha ideado frente a la gran escasez de viviendas en Estados Unidos.